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Que
comeremos en los próximos 50 años?
Factores
que condicionaron lo que comemos:
Lo que el hombre ha ido comiendo a lo largo de la historia, estuvo influenciado
por numerosos factores, principalmente económicos, culturales y
poblacionales. Efectivamente, hace 400 años la población
mundial tuvo un pico de crecimiento, que coincidió con el aumento
repentino en la producción agrícola, que se dio en llamar
la segunda revolución agrícola.
Probablemente, el aumento de la población, hoy como ayer, es uno
de los factores que más influirá en lo que comeremos dentro
de 50 años. La población crecerá mucho más
todavía, especialmente en zonas urbanas. Esto traerá enormes
implicaciones nutricionales. China agrega cada año 13 millones
de bocas para alimentar. La india, será para el 2020 el país
más numeroso del mundo.
Al momento de analizar la composición de los alimentos, uno de
los factores a tener en cuenta son las características de la población.
Por ejemplo, en el primer mundo la gente tiene cada vez menos hijos, por
lo que va en aumento la proporción de gente mayor; es decir de
gente vulnerable a enfermedades crónicas.
Entre otros factores también se encuentra el poder adquisitivo.
Por ejemplo, cuando mejoran las condiciones económicas, la gente
consume más carne. Para producir 1 kg de vaca hacen falta 7 kg
de cereal, para producir un kilogramo de cerdo hacen falta 4 kg de cereal
y para producir 1 kg de ave, 2 kg de cereal. Pero esa cantidad de cereal,
en realidad se desvía del cereal disponible para el consumo humano.
Si esto se modificara, tan sólo en parte, generaría un gran
impacto. El nivel de ingresos mundial, en general va en aumento, con lo
que la gente cambia ciertos hábitos alimenticios y prefiere otros.
También la producción de alimentos está muy relacionada
con el condicionamiento de lo que comemos y a su vez con el aumento de
la población. Paradójicamente, a medida que aumenta la producción
de alimentos, disminuyen las tierras cultivables, debido a la urbanización,
la industrialización y al deterioro en el rendimiento de las mismas.
Pero, por otro lado, existe la esperanza de que las nuevas tecnologías
puedan desarrollar productos que mejoren esto. Un claro ejemplo es el
Golden rice o arroz dorado, un cultivo que se encuentra en
etapa experimental, derivado de semillas genéticamente modificadas
que aporta 9 veces más hierro y 3 veces más vitamina A que
el arroz común.
No nos podemos olvidar de los patrones de consumo, que a su vez están
relacionados con las tradiciones, la educación y el marketing.
Las fuerzas que hacen que las personas coman una cosa u otra, son muy
fuertes. En general las personas ricas tratan de comer como los pobres:
menos grasa, menos proteína animal, menos calorías. Y los
pobres tratan de comer como los ricos: más grasas y proteínas
animales y mayor cantidad de calorías. Hoy en día, es mucho
mayor la disponibilidad de proteínas de origen vegetal. Pero las
personas tienden a aumentar el porcentaje de proteína de origen
animal en su dieta. En Argentina se consumen al año, 87 kg de carne
por persona, en México 51 kg y en El Salvador 17 kg.
Algunos hábitos han ido mejorando, por ejemplo en Estados Unidos,
el porcentaje total de grasas de la dieta ha ido disminuyendo. Este bajo
consumo de grasa se dio principalmente porque disminuyó el consumo
de grasas dentro del hogar. Sin embargo, la cantidad de calorías
provenientes de comidas hechas fuera de la casa ha ido aumentando. Actualmente,
llega al 45 por ciento de las mismas, e incluso más en adolescentes.
Las comidas rápidas son un factor muy importante en el impacto
sobre la salud de la población. Por ejemplo, en Pekín, en
el año 1972 no existía ningún comercio de hamburguesas
famoso. Para el año 1997 ya se habían instalado más
de 2000.
Otro problema es el aumento en el número de televisores, ya que
se ha comprobado la relación entre horas de televisión y
prevalencia de obesidad, sobre todo en niños y adolescentes. En
recientes estudios llevados a cabo en lo Estados Unidos se vio que un
adolescente pasa en promedio 43 horas semanales frente al televisor.
Condiciones
nutricionales que han variado:
Por ejemplo se ha reducido drásticamente la necesidad de energía.
Uno de los factores determinantes de esta reducción ha sido el
transporte automotriz y la alta disponibilidad de transportes y el estilo
de vida actual, mucho más sedentario. Al disminuir el requerimiento
energía, una persona puede disminuir paralelamente lo que ingiere,
pero el comer es principalmente para que una persona quede satisfecha
y le produzca placer y además permite el ingreso de micronutrientes.
Por eso la cantidad de comida puede reducirse hasta cierto punto, pero
no más. Por esta razón, se hace cada vez más difícil
mantener el peso.
Actualmente existe una amplia oferta de energía, ya que han aumentado
los alimentos de alta densidad energética, es decir poco volumen
y muchas calorías.
Actualmente existe la necesidad o el deseo de consumir alta cantidad de
nutrientes individuales con fines preventivos, como por ejemplo antioxidantes.
Hoy en día la gente tiene acceso a alimentos fortificados, suplementos
nutricionales, nutraceúticos, es decir una serie de productos que
resultan de la respuesta de la industria a las inquietudes y demandas
actuales del consumidor.
Nutrición
y genética
Se ha venido observando, que cada persona responde de manera diferente
a la ingesta de nutrientes, es decir que los individuos responden en forma
muy diversa ante el estímulo de diferentes genes. A medida que
la genética se conecte con la nutrición, se definirán
los requerimientos nutricionales según el perfil genético
de cada uno. ¿Cuáles serán las posibles consecuencias
de esto? Aún no lo sabemos, a lo mejor la composición de
alimentos la definirá la industria y no la naturaleza y el consumidor
probablemente perderá todo poder de decisión.
La
visión pesimista y la visión optimista
A partir de este análisis podemos arriesgar dos visiones con respecto
a lo que comeremos dentro de 50 años:
La visión pesimista, que predice que comeremos más calorías,
comeremos más proteínas animales y comeremos más
rápido... . Además comeremos menos alimentos vegetales y
realizaremos menos actividad física.
Esta visión coincide con lo que pasa hoy en día, si no lo
modificamos, seguiremos así.
Por otro lado la visión optimista predice que comeremos más
alimentos definidos industrialmente (que si se hace en forma positiva
será bueno), comeremos más proteínas de origen vegetal
como los cereales y de todos modos ... seguiremos comiendo más
rápido. Pero, comeremos menos alimentos chatarra y
llevaremos una vida menos sedentaria.
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