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HIPERTENSIÓN
ARTERIAL
Por
Marcela Vaisberg
La
presión arterial elevada, o hipertensión, es uno de
los mayores problemas de salud, debido a que puede conducir a enfermedades
cardíacas de desenlace fatal y a ataques cerebrales. Es una
cuestión seria de salud porque es solapada, a menudo indetectable,
con pocos síntomas aparentes, si los hay. Puede aumentar
en severidad, sin que se manifieste, hasta provocar una grave afección.
¿Qué es la Presión Arterial?
Cuando
el corazón se contrae, fuerza a la sangre a circular por
las arterias. Las arterias principales se expanden para recibir
la sangre que llega. El revestimiento muscular de las arterias resiste
la presión; la sangre es dirigida hacia los vasos más
pequeños del organismo. La presión arterial es el
valor combinado de la presión que soporta la sangre como
resultado del bombeo cardíaco, la resistencia de las paredes
arteriales y el cierre de las válvulas del corazón.
¿Qué es y qué produce la Hipertensión
Arterial?
Todos
necesitan de la presión arterial para que la sangre circule
por el sistema circulatorio. La presión se eleva y desciende
dentro de una escala limitada, pero cuando aumenta y se mantiene
alta se denomina hipertensión.
La
hipertensión somete al corazón y a las arterias a
tensiones anormales. El exceso de presión golpea constantemente
los órganos alimentados por la sangre. Como resultado, un
vaso sanguíneo cerebral puede estallar, causando una apoplejía.
O la capacidad renal de filtrar las impurezas puede estar perturbada.
El corazón, que debe trabajar más para bombear la
sangre en contra de la mayor presión en la arterias, puede
comenzar a mostrar signos de agotamiento. Si se los ignora, la hipertensión
puede provocar daños orgánicos irreversibles.
Generalmente
la hipertensión no produce síntomas. Es una enfermedad
que no ofrece advertencias. Produce su daño lenta y calladamente,
mientras el paciente se siente bien. Muchos hipertensos no advierten
nada anormal y con excesiva frecuencia la primera indicación
de un trastorno la constituyen un ataque cardíaco o una apoplejía
que hubieran podido prevenirse de haberse diagnosticado y tratado
la condición.
Los
síntomas o trastornos no son claves confiables. Los dolores
de cabeza pueden ser causados por la hipertensión, o simplemente
indicar la necesidad de cambiar los anteojos; sin embargo, a menudo
es el síntoma incapacitante más común. Los
dolores de cabeza constantes son considerados signos de presión
arterial aumentada.
Por
otra parte, pueden presentarse mareos, vértigo, fatiga, palpitaciones
o rubor facial. El vértigo o mareos acompañan una
sensación de plenitud del cráneo y de tirantez en
el cuero cabelludo, pudiendo indicar hipertensión. El vértigo,
sensación de que el mundo se mueve alrededor de uno, o que
uno se mueve en el espacio, es un síntoma más definido.
El entumecimiento y hormigueo en brazos y dedos también está
asociado con hipertensión.
Estas
son todas condiciones de alarma, la única forma de saber
si la presión arterial es elevada es pedirle al médico
que la mida. Es importante controlar la presión arterial
periódicamente.
Su
origen
La
mayoría de los hipertensos presenta un componente genético
o hereditario que hace que desarrolle en algún momento de
su vida esta enfermedad. Solo una minoría, padece hipertensión
arterial, debido a una situación patológica previa
que la provoca, tal como, una alteración renal, endocrina,
del sistema nervioso o por uso de ciertas drogas o fármacos.
Existen
factores que interactúan con la predisposición genética,
como ser el sobrepeso u obesidad, el consumo excesivo de sodio,
el consumo excesivo de alcohol, el consumo de cafeína y el
sedentarismo.
Control de la Hipertensión Arterial
Si
el médico ha diagnosticado una hipertensión, debe
cooperarse con él para controlar la afección. Además
del consumo de los fármacos respectivos, se debe modificar
el estilo de vida.
*
Régimen bajo en sodio.
* Regularización del peso corporal.
* Abandono del hábito de fumar.
* Evitar el consumo de cafeína.
* Disminución del consumo de alcohol.
* Actividad física programada. Trabajo aeróbico de
baja intensidad (caminata, natación, bicicleta, etc.).
MARCELA VAISBERG
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