Consumo de huevo

Durante décadas el huevo ha sido considerado el alimento perfecto por su alto contenido en proteína de alto valor biológico. Es decir, el valor biológico determina el aprovechamiento de la proteína de un alimento para convertirse en tejido humano. Antes de la aparición de las proteínas en polvo de suero o combinaciones de éste y la caseína, las de huevo estaban consideradas como la mejor fuente posible.

En el pasado, los culturistas consumían hasta dos docenas de huevos enteros durante ciertas épocas, pero luego con la propagación de que la yema del huevo contenía mucha grasa y colesterol, los nuevos culturistas empezaron a eliminar la yema y a consumir sólo la clara. Un huevo de tamaño grande proporciona algo más de seis gramos de proteína, de los cuales más de tres están en la clara y casi tres en la yema, por tanto casi la mitad la proporciona esta última.

Otra razón para eliminar la yema es el temor a la grasa y al colesterol que contiene, sin embargo los científicos han podido comprobar que tras la ingestión de huevos no se produce un aumento del total de colesterol en sangre, tal vez debido a que el huevo eleva también la lipoproteína de alta densidad o colesterol bueno, lo cual compensa el aporte de colesterol que hace, equilibrando así el total.

De hecho, recientes estudios en este mismo sentido, en Framingham, Massachussets, EEUU, no muestran relación alguna entre en consumo de huevos y el aumento de los niveles de colesterol o un mayor riesgo de enfermedades cardíacas.

Por el contrario, la yema de huevo contiene una gran cantidad de sustancias beneficiosas como la colina, que es vital para la salud del cerebro ya que actúa como precursor de la acetilcolina, además de que también ayuda a que el músculo retenga la L-carnitina para oxidizar mejor la grasa en el músculo durante el ejercicio. En realidad el huevo proporciona vitaminas y minerales y también luteína, una sustancia antioxidante esencial para la salud del ojo, porque previene una forma de ceguera denominada degeneración macular y también actúa como protector de las enfermedades cardiovasculares y del cáncer.

La clara de huevo por su lado contiene una sustancia llamada lisozima que combate las bacterias, y también el aminoácido cisteina que favorece la formación de glutatión, un poderoso antioxidante orgánico.

Otro tema asociado con el consumo de huevos es la contaminación por salmonela, que se encuentra en la clara, no en la yema. En realidad, sólo uno de cada 20.000 huevos puede contener salmonela, lo cual es estadísticamente muy bajo, o sea un 0,005%, o dicho de otra forma, podéis afrontar la posibilidad real de comer un huevo con salmonela cada 84 años.

No obstante, esta contaminación sólo puede contraerse cuando se ingiere el huevo crudo, porque al cocinarlo desaparece tal riesgo.

Como último apunte de interés, vale la pena subrayar el hecho que recientemente se ha publicado un estudio en el que se ha puesto de manifiesto que el consumo de huevos puede ayudar a perder peso, puesto que su efecto saciante ayuda a comer menos.

En ese estudio se compararon dos tipos de desayuno típicos, uno en el que se incluían dos huevos y en el otro los bollos clásicos. Aunque en ambos casos el contenido de calorías era el mismo, los que consumieron huevos experimentaron menos hambre con posterioridad y consumieron menos calorías durante el resto del día.

En resumen, que los huevos tienen numerosas razones de fuerza para formar parte de nuestra dieta, nunca crudos, sin que constituyan ningún riesgo para la salud, sino todo lo contrario.